La música, como todas las actividades, está definida por la motivación de quien la produce. Cuando la principal motivación es el amor y el respeto a uno mismo, al prójimo y a la propia música el resultado es, tanto para quien la produce como para quien la recibe, un cargamento de felicidad y sabiduría que permanece en el tiempo. Pero ocurre que la visión que tenemos de la música es, a pesar de internet, cada vez más estrecha y reducida. Nos encontramos con una oferta masiva de música que cae en los mismos tópicos irrespetuosos hacia las personas que los discursos políticos de los partidos tradicionales: el engaño y la falta de profundidad y de respeto a la audiencia. Estas son las técnicas que desarrollan.

Por otra parte estamos viendo cómo aparecen algunas escuelas, conservatorios superiores públicos en algunos lugares afortunados, junto a algunos privados, que cumplen con un cometido educativo de una forma excelente.  De estos nuevos centros, junto a algunos que llevan décadas en nuestra sociedad, ha salido un buen número de jóvenes con talento que, de la misma manera que ocurre en la ciencia u otros campos, son ninguneados por la población gracias al juego sucio de las insaciables multinacionales, que utilizan diversas formas de hacer valer lo que no vale y esconder lo que sí tiene valor. Hoy en día vemos como casi todos estos jóvenes acaban esos estudios que tan caros nos cuestan a todos para marcharse a otro país, siendo España un país musicalmente tan rico!

Es imprescindible, por tanto, hablar del deterioro de la música en nuestro país; de la cobardía y mediocridad de editoriales multinacionales, productores y sellos, de la falta de consciencia, ligereza y desidia de los encargados de nuestra política cultural y de la falta de educación a la que es sometida la población. Porque al final, esa es la cuestión. No estoy defendiendo aquí una música para élites culturales. Hablo de diversidad ya que, utilizando un símil alimentario, esto está cada vez más lleno de música transgénica que parece que te alimenta, pero al final hace daño (te vuelves tonto, sin criterio) y acaba con el ecosistema cultural. Y lo que es aún más grave: con el otro ecosistema también, puesto que vamos llenando el planeta con los restos de la materia que va desechando nuestra frustración: aparatos electrónicos, coches, ropa innecesaria, comida basura. Es decir, todo aquello que nos convierte en masa estúpida y nos impide relacionarnos de forma sana y vivir una vida llena de verdad y amor.

La música es un arte que despierta partes de nuestro cerebro que de otro modo permanecen dormidas; que cataliza sentimientos con un poder incomparable; que trasmite mensajes con una eficacia absoluta y mejora objetivamente la vida de los pueblos, y, lo más importante, nos deja sentir hasta qué punto los valores que construimos dentro de nuestras almas son más verdaderos y poderosos que los materiales. La ley de mercado no favorece nunca lo mejor para el ser humano, si no lo más fácil de vender.

La música ha sido tradicionalmente despreciada desde las instituciones españolas, pero ya es hora de que esto cambie. La responsabilidad de los partidos políticos respecto a la música es crucial, ya que sería lo que a nuestros ojos, los ojos de los ciudadanos, daría coherencia a su discurso.

Se debería tener en cuenta a las personas que nos hemos dedicado a la música, nuestra pasión, con todos los sacrificios y el enorme compromiso que ello supone, ya que esa es nuestra garantía: nuestro recorrido vital. Tenemos la información adecuada sobre cuánto cuesta llevar para adelante un espectáculo, lo que cada proyecto precisa para venderse y no ser deficitario, a qué cantidad y a qué tipo de público está dirigido, cuál es musicalmente el punto fuerte de cada autonomía, y cuál necesita un refuerzo en especial, cuánto vale la formación, etc.

El músico está acostumbrado a escuchar, a viajar, a experimentar realidades extremas y bien diferentes. Es como vivir la vida desde «entre cajas», que diríamos en lenguaje teatral, desde donde tenemos la suerte de ver cosas que los demás no ven, con la ventaja de no ser vistos.

Acciones políticas que solicitamos:

1- Igual que en educación, copiar políticas que ya han dado buenos resultados a lo largo de décadas como la política de cupos en medios que se aplica en Francia.

2- Cuidar la educación musical en todos los niveles, especialmente para los niños pequeños.

3- Introducir en la medida en que sea posible, bandas de alumnos en institutos y universidades públicas como en EEUU y Canadá (algo tendrá que ver en el excelente nivel de investigación y académico de esos países).

4- Dejar de apoyar exclusivamente eventos y festivales grandes que dan resultados políticos «espectaculares» mientras nadie se ocupa del día a día. Un proyecto político cultural no consiste llevar a los Rolling Stones a El Ejido, ni pagar 300.000€ a Loorin Mazel en Valencia. Estos casos no crean vida cultural sostenida.

5- Programar acciones de apoyo puntuales, flexibles y con fecha de caducidad. Es decir, las acciones políticas que se lleven a cabo han de estar sujetas al mismo proyecto presentado en el que obligatoriamente se incluirá una fecha de inicio y de fin, con el objeto de saber si la acción ha dado el resultado esperado y se ha instaurado el beneficio deseado en la sociedad. De este modo se evitan casos «espectaculares» o parasitarios y se gana en eficacia a largo plazo.

6- Respetar, en el caso de la música, muy especialmente a nivel de autonomías históricas, la música instrumental. No promover exclusivamente las producciones con letra en el idioma de la autonomía, ya que esto perjudica enormemente a los instrumentistas con talento de aquella autonomía, ya que se ven desplazados con argumentos fuera del criterio artístico.

7- Dar facilidad a asociaciones culturales ciudadanas para que puedan disponer de locales donde celebrar actos culturales y permitirles cobrar una entrada y así acabar con la cultura de «la música es gratis pero todo lo demás  no».

8- En este momento la instrumentalización de la cultura tiene el terreno abonado, ya que la situación de la mayoría de los creadores es muy precaria. Por tanto, es labor de los partidos y las instituciones evitar esta situación y defender a nuestros creadores frente a las dos compañías multinacionales que controlan casi todo el mercado mundial.

9- Ley de mecenazgo en el momento adecuado para que un empresario, además de las ventajas fiscales, vea ventajas sociales reales. Para eso hay varios pasos previos que han de cumplirse para que un empresario llegue a entender esto.

10- Cuidar los derechos de autor y la difusión de la música en Internet, medio a través del cual se distribuirán casi todas las producciones en un futuro muy próximo.

11- Restituir los Premios de la Música dentro de un espacio en la TV Pública en prime time. Cuidar la existencia de Radio3 y Radio Clásica.

12- Crear una figura fiscal adecuada a nuestras características.

13- Que los políticos, cuando vamos a representar a este país en algún evento o lugar internacionalmente prestigioso, nos acompañen y den la cara por nosotros. Esto es convertir la cultura en asunto de estado.

14- Dinamizar y apoyar el Instituto Cervantes, que parece siempre estar en «peligro de extinción».

15- En vez de castigar y hostigar a los clubs de música, apoyarlos y darles facilidades legales y fiscales, ya que es en estos lugares donde se gestan los proyectos y donde el público tiene un contacto más cercano y real con el artista.

16- Y del IVA, ni hablamos…

Entre todos lograremos devolver la música a nuestras vidas y, permitir así, que continúe el eterno baile de nuestras almas.

Guillermo McGill

INFORMES, LINKS, etc. de los argumentos mencionados

– Informe neurológico:

El efecto de la Música en nuestro cerebro

– Políticas de cuotas de música nacional en medios

http://www.observatoriopoliticasculturales.cl/OPC/wp-content/uploads/2015/03/Informe-m%C3%BAsica-nacional-en-radios.pdf

– Ejemplo universidad EEUU

http://music.columbia.edu/event/574/columbia-university-big-band-alto-saxophonist-bobby-watson

– Educación Países Nórdicos

http://www.ugr.es/~recfpro/rev142ART4.pdf

– Proyecto Abreu

http://fundamusical.org.ve/actividades-artisticas/musicos/directores/jose-antonio-abreu/

Guillermo McGill 

  • Baterista, percusionista, profesor, compositor y productor,  ha tocado con los músicos más importantes del Jazz y del Flamenco: Enrique Morente, Dave Liebman, Tete Montoliu, Juan Manuel Cañizares, John Abercrombie, Wynton Marsalis, Marc Johnson, George Mraz, Niño Josele, Eliane Elias, Perico Sambeat, Esperanza Fernández, Mayte Martín, Arcángel, etc.
  • Miembro del trio de Chano Dominguez junto a Javier Colina, con el cual participa en la película Calle 54, de Fernando Trueba y la gira posterior.
  • También colabora con J.M. Serrat durante 3 años, Ana Belén (Lorquiana), Martirio y Javier Ruibal.
  • Tiene cinco cd´s como líder y más de 70 grabaciones como sideman.
  • Ha tocado en algunos de los más prestigiosos teatros del mundo: Carnegie Hall, Teatro Marinsky, Queen Elizabeth Hall, Teatro Real, Auditorio Nacional, Lincoln Center, Kennedy Center,etc así como en los más prestigiosos festivales de Jazz y Flamenco del mundo.
  • Maestro en las escuelas más importantes del Estado Español desde 1984: Taller de Músics de Barcelona, Taller de Músicos de Madrid, Escuela de Música Creativa, Musikene.
  • Productor de Ana Salazar en «canta a Edith Piaf»y «Claros del alma», de Juan Cortés en «Jurepén», entre otros.